Un Hypervisor, también conocido como Virtual Machine Monitor (VMM), es una capa de abstracción que se interpone entre el hardware físico de un servidor y uno o más sistemas operativos invitados (Guest OS). Su función principal es crear y gestionar máquinas virtuales (VMs), asignando recursos de hardware como CPU, memoria, almacenamiento y red a cada VM de manera aislada y segura. Existen dos tipos principales: Type 1 (bare-metal), que se ejecuta directamente sobre el hardware, y Type 2 (hosted), que se ejecuta como una aplicación sobre un sistema operativo anfitrión (Host OS).
En el mundo real, los Hypervisors son la base de la virtualización y la computación en la nube. Ejemplos de Hypervisors Type 1 incluyen VMware ESXi, Microsoft Hyper-V, Citrix XenServer y KVM (Kernel-based Virtual Machine), que es parte del kernel de Linux y es utilizado extensamente por proveedores de nube como AWS (para sus instancias EC2) y Google Cloud Platform. Los Hypervisors Type 2, como VMware Workstation, Oracle VirtualBox y Parallels Desktop, son comunes en entornos de desarrollo y pruebas, donde se ejecutan sobre sistemas operativos de escritorio como Windows, macOS o Linux.
Para un arquitecto de sistemas, el Hypervisor es una tecnología fundamental que habilita la consolidación de servidores, la alta disponibilidad, la migración en vivo de cargas de trabajo y la flexibilidad en la gestión de recursos. La elección del Hypervisor impacta directamente en el rendimiento, la seguridad, la escalabilidad y el costo total de propiedad (TCO). Un arquitecto debe considerar trade-offs como la sobrecarga de rendimiento (overhead) introducida por la virtualización, la compatibilidad con el hardware existente, las capacidades de gestión y orquestación, y el ecosistema de herramientas y soporte. La decisión entre un Hypervisor Type 1 y Type 2 depende de los requisitos de producción frente a los de desarrollo, y la elección de uno u otro influye en la estrategia de infraestructura como código (IaC) y en la resiliencia de la plataforma.