La seguridad de memoria en lenguajes de bajo nivel puede lograrse mediante instrumentación en tiempo de ejecución, pero a menudo implica un compromiso significativo en rendimiento y uso de memoria.
Los cambios en componentes fundamentales como los tokenizadores pueden tener un impacto significativo en los costos operativos y el rendimiento, incluso si el precio por unidad se mantiene constante.
La abstracción es clave para la longevidad del software: los modelos de programación que abstraen los detalles del hardware son más resilientes a los cambios arquitectónicos.